Levante 1–2 Celta: Miguel Román decide en el 90’ un partido trabado en Valencia

Levante Celta 2025

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El Celta volvió a ganar fuera de casa. Lo hizo sufriendo, sin brillo y con ese punto de locura que tanto le acompaña últimamente. En el Ciutat de València, el equipo de Claudio Giráldez se llevó los tres puntos (1–2) ante un Levante que jugó con uno menos durante más de una hora, pero que nunca dejó de pelear.

Primer acto: roja, gol y un empate inesperado

El partido empezó con el Celta queriendo llevar la iniciativa. Controlaba la posesión, pero le faltaba filo. Hasta que en el minuto 29 llegó la jugada que lo cambió todo: Unai Vencedor se pasó de frenada con Ilaix Moriba y el árbitro, tras revisar el VAR, le enseñó la roja directa.

Con uno más, el Celta respiró y encontró el gol: buena acción colectiva y definición certera para el 0–1. Todo parecía bajo control… hasta que el Levante, puro orgullo, empató a balón parado con un remate de Kervin Arriaga. Jarro de agua fría.

Segundo tiempo: atasco, nervios y milagro en el descuento

El segundo acto fue una historia repetida: el Celta, con superioridad numérica, incapaz de generar peligro real. Faltaban ideas, sobraban pases atrás y Giráldez movía el banquillo buscando algo de chispa.

Y justo cuando el empate parecía escrito en piedra, en el minuto 90 apareció Miguel Román, el chaval que siempre sonríe. Recogió un pase filtrado de Mingueza y la cruzó con calma para firmar su primer gol con el primer equipo. Locura en el banquillo, alivio en la grada visitante.

Claves del partido

  • La expulsión de Vencedor: cambió el guion, pero no tanto como cabría esperar.
  • El carácter del Levante, digno de aplauso. Con uno menos, mantuvo el tipo.
  • La aparición de Román, que resolvió un partido que pedía héroe.
  • Juego espeso del Celta: tres puntos sí, pero sin sensación de dominio.

Lo que deja el partido

El Celta se lleva un triunfo que sabe más a respiro que a celebración. Giráldez fue claro después: “Nos hemos encontrado con la victoria por empuje, pero no estoy contento con el juego”. Y razón no le falta.

Aun así, los tres puntos viajan a Vigo y eso, en una temporada donde los detalles pesan tanto, vale oro.

El Levante, por su parte, se va con la cabeza alta: peleó, resistió y demostró que no se rinde. Le faltó premio, pero no orgullo.

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